Juan López de Hoyos le encarrga cuatro poemas destinados a la Relación oficial de la exequias celebradas con motivo de la muerte de Isabel de Valois, la cual se publicaría al año siguiente.
En otoño de este año, Rodrigo Cervantes se halla establecido con los suyos en Madrid, ahora metido en negocios, entre otros, con Alonso Getino de Guzmán, gracias a quien (era organizador de espectáculos de la capital) Cervantes inicia sus primeros pasos poéticos con un soneto ("Serenísima reina en quien se halla") escrito a propósito de la celebración del nacimiento (1567) de la infanta Catalina Micaela, segunda hija de Felipe II e Isabel de Valois.
Tras el fracaso de Valladolid, la familia vuelve a Alcalá de Henares y, al menos el padre -no sabemos si acompañado de su esposa e hijos o no-, emprende un verdadero peregrinaje que lo lleva, primero, a Córdoba.
Es posible que Cervantes asistiese allí al colegio jesuítico de Santa Catalina, emprendiendo así sus primeros pasos escolares y empapándose ya, con seis años, en los ambientes picarescos que luego recrearía en su escritos.
En busca de mejor fortuna, la familia Cervantes marcha a Valladolid, donde a la sazón se hallaba la Corte. Allí se establece en el barrio del Sancti Spiritus, pero las deudas contraídas llevan al padre a la cárcel y provocan el embargo de todos sus bienes.
Miguel de Cervantes fue bautizado en Alcalá de Henares, en la parroquia de Santa María la Mayor.
Cuando el párroco haze la misa dice:
Domingo, nueve días del mes de octubre, año del Señor de mill e quinientos e quarenta e siete años, fue baptizado Miguel, hijo de Rodrigo Cervantes e su mujer doña Leonor. Baptizóle el reverendo señor Bartolomé Serrano, cura de Nuestra Señora. Testigos, Baltasar Vázquez, Sacristán, e yo, que le bapticé e firme de mi nombre. Bachiller Serrano.