Biografía de la poetisa Carolina Coronado
Created by bibliotecaiescarolina on Feb 24, 2011
Last updated: 06/10/11 at 11:20 AM
Los últimos años de su larga vida los pasará en su retiro, con tristeza y nostalgia, carteándose con ilustres personalidades y literatos. Muere el 15 de enero de 1911 y su hija Matilde traslada su cuerpo, junto al de su marido, al cementerio de Badajoz, donde reposan sus restos.
Carolina no quiere enterrarlo y lo guarda embalsamado en el palacio de Mitra durante 20 años, hasta que muere ella.
En Lisboa vivirá con su marido y Matilde, la hija que le queda. Sólo pasados los años una empresa de su marido va a despertar sus dormidas ilusiones: la empresa de cable submarino de Carcavelhos, que Mr. Perry acomete con tenaz empeño. Carolina, que ha compuesto poemas en defensa de la abolición de la esclavitud en Cuba, a la invención del globo y que siente la inquietud por “el progreso”, recibe el primer cablegrama que cruzó el Atlántico y dijo: “Las señales se oyen, al leer este despacho, hincad la rodilla en tierra y alabad el poder de Dios que bendice el trabajo del hombre”.
Muere su hija Carolina, adolescente aún, determinando una crisis dolorosísima en su madre. Carolina entierra a su hija embalsamada y cubierta de joyas y ricas telas con los labios y mejillas avivados para borrar la cera de la muerte y la deposita en un armario en la sacristía de las monjas Pascualas de Recoletos. Cae en una nueva crisis cataléptica y al recobrarse no quiere volver a la casa donde murió la joven y huye a Lisboa, donde en 1860 había comprado una propiedad, el Poço do Bispo.
Su compromiso social hizo que la extremeña se convirtiera en adalid de la lucha contra la esclavitud en Cuba, colonia española, hecho difundido en los Estados Unidos por el emblemático poeta William C. Bryant, traductor de alguna de sus obras. Se explica así que en 1868 Carolina Coronado fuera elegida presidenta de la Sociedad Abolicionista de Madrid, de la que Concepción Arenal sería vicepresidenta.
Publica la novela "La Sigea", centrada en un personaje emblemático del Renacimiento, Luisa Sigea, dama castellana que permaneció en la corte portuguesa hasta su casamiento, después se trasladó a Burgos. Fue gran poetisa y humanista.
Desde que se casa desarrolla una gran actividad de protectora y anfitriona de artistas y escritores: por su tertulia literaria de Madrid y Lisboa pasaron - Quintana, Duque de Rivas, Zorrilla, Castelar, Gallego, Nocedal y otros muchos escritores. Tras la revolución de 1866 será el amparo de todos los progresistas. Emilio Castelar, que fue protegido por ella, le dedica un libro y le dice estas palabras: “No le preguntéis a Carolina por qué canta. No lo sabe. Sería lo mismo que preguntar al arroyo por qué murmura...”
En Madrid conoce y se casa con el diplomático Horacio Perry, secretario de la Embajada de EE.UU. Estaría siempre locamente enamorada de su marido y, cuando murió, no consintió enterrarlo, sino que lo mantuvo en su palacio portugués veinte años embalsamado hasta que ella murió.
En este año se publican sus crónicas sobre sus viajes a Francia, Inglaterra, Bélgica y Alemania. Recorrerá París acompañada de Víctor Hugo y sus poesías serán leídas en estos países.
Publica las novelas "Jarilla", "Paquita y Adoración", y " Luz " del mismo año.
La familia se traslada a Madrid. Carolina se dedica a la vida de la corte deslumbrada por su talento y belleza. Obtiene el favor de la reina Isabel II, de la que siempre será amiga y a la que también dedicará algún poema: “Cien Reinas nacieron de regias matronas, De aquellas coronas deslumbra la luz, Pero de tu seno la niña nacida Solo fue querida tanto como tú.”
Una enfermedad la deja medio paralítica y se traslada a Madrid pues los médicos le recomiendan tomar aguas cerca de la capital.
Estreno de su obra teatral “El cuadro de la esperanza.”
Se publica la noticia de su falsa muerte. Sin haber salido aún de nuestra tierra sufre una de sus muertes catalépticas. Pero de esta muerte sale con calambres en el ánimo, que ya le han de acompañar siempre. Algunos de los poetas de su época piensan que ha fallecido y le dedican versos a su muerte.
Con 23 años, en una época en que a las mujeres se les prohibía escribir, ella compuso un poema, El marido verdugo , sobre los malos tratos físicos. Fue una avanzada del feminismo y encabezó la primera generación de mujeres escritoras, perteneciendo a la "Hermandad Lírica" junto con Gertrudis Gómez de Avellaneda entre otras.
Se publicó por primera vez una selección de sus poesías en Madrid, con un prólogo encomiástico de Hartzenbusch, que fue su protector y la introdujo en el círculo del Liceo de Madrid.
Publica en el periódico madrileño "El Piloto" una oda “A una pluma”. Inicia así un camino repleto de publicaciones en los periódicos y folletines de la época.
A sus trece años compone el poema "A la palma" y atrajo la atención de Espronceda, que le dedicará unos versos a su paisana: "Dicen que tienes trece primaveras y eres portento de hermosura ya, y que en tus grandes ojos reverberas la lumbre de los astros inmortal"...
Comenzó a componer versos desde muy jovencita, a la edad de 10 años. Su primer poema está dedicado a una alondra que ella misma enterraría. Su madre le prohibía escribir y ella memorizaba los versos.
En 1825 la familia se traslada a Badajoz. Allí Carolina recibe una educación característica de una señorita de la época. Amante de la lectura y la literatura. Aprendió idiomas de forma autodidacta.
Carolina Coronado Romero de Tejada nació en Almendralejo el 12 de diciembre de 1820 en una familia de ideas liberales en la política, hecho que la ley en esos tiempos tomó mal y fueron castigados por ello. Su padre fue encarcelado, pero a su vez fue liberado por la familia real en el mismo año que Carolina nació, y su abuelo murió también en ese año por maltrato.
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