Los ordenadores de la tercera generación emergieron con el desarrollo de los circuitos integrados (chips de silicio) en los cuales se colocan miles de componentes electrónicos, en una integración en miniatura. Los ordenadores nuevamente se hicieron más pequeños, más rápidos, desprendían menos calor y eran más eficientes.
El ENIAC construido para aplicaciones militares de la Segunda Guerra mundial.
Pesaba 30 toneladas y ocupaba un espacio de 450 metros cuadrados, llenaba un cuarto de 6 m x 12 m y contenía 18,000 válvulas.
sugirió la idea de que las tarjetas perforadas pudieran adaptarse de manera que propiciaran que el motor de Babbage repitiera ciertas operaciones. Debido a esta sugerencia algunas personas consideran a Lady Lovelace la primera programadora.