Created by jayver on Nov 4, 2010
Last updated: 11/04/10 at 08:58 PM
(Neoconductista) Superstición en palomas Uno de los experimentos más famosos de Skinner fue cuando examinó la formación de la superstición en uno de sus animales de experimentación favoritos, la paloma. Skinner puso a unas palomas hambrientas en una caja unidas a un mecanismo automático que suministraba comida a la paloma, a intervalos regulares independientemente de lo que la paloma hiciera. La actividad que la paloma estuviera haciendo en el momento antes del suministro de comida, sería la actividad que la paloma continuaría haciendo. Un pájaro fue condicionado para dar vueltas a la jaula en el sentido contrario de las agujas del reloj, unas dos o tres vueltas por reforzamiento, otro erguía su cabeza hacia una esquina de la jaula. Otras dos desarrollaron un movimiento pendular del cuerpo y la cabeza. El experimento parece mostrar una pequeña superstición. El pájaro se comportaba como si hubiera una relación causal entre el comportamiento suyo y la administración de comida, aunque esa relación era inexistente. Hay muchas analogías en el comportamiento humano. El ritual de cambiar la suerte de uno a las cartas es habitual. Unas pocas conexiones accidentales al azar entre un ritual y consecuencias favorables son suficientes para establecer un mantenido comportamiento a pesar del hecho de que no haya reforzamiento causal. Estos comportamientos no tienen efecto real sobre la suerte de un sujeto, justo como en el caso donde la paloma era alimentada independientemente de su conducta. Sin embargo, las conclusiones de estos experimentos han sido criticadas. Se aporta que las palomas desarrollan todas los mismos comportamientos supersticiosos, y no comportamientos distintos, como había predicho Skinner. Por ése y otros datos se supone que lo que hizo en realidad Skinner fue un entrenamiento de condicionamiento clásico.
(Conductista) El pequeño Albert Watson pasó a la historia de la Psicología por los experimentos realizados junto a Rosalie Rayner para demostrar sus teorías acerca del condicionamiento de la reacción de miedo en un niño de once meses de edad y que ha pasado a la historia con la denominación de Pequeño Albert. En él Watson pretendía demostrar cómo los principios del condicionamiento clásico, recientemente descubierto por Iván Pávlov, podían aplicarse en la reacción de miedo de un niño ante una rata blanca. Albert fue escogido como sujeto de experimentación por su gran estabilidad emocional. Mediante el experimento, Watson pretendía demostrar cómo podía condicionar la reacción de miedo de Albert hacia una rata blanca, que inicialmente no provocaba en el niño ninguna reacción aversiva, cómo podría generalizar esta conducta a otros estímulos similares y, por último, cómo eliminar esta conducta. Según describen Watson y Rayner (1920), los objetivos que perseguían con su experimento eran dar respuesta a las siguientes preguntas: ¿Puede condicionarse a un niño para que tema a un animal que aparece simultáneamente con un ruido fuerte? ¿Se transferirá tal miedo a otros animales u objetos inanimados? ¿Cuánto persistirá tal miedo? El procedimiento seguido fue el siguiente: Se seleccionó a un niño sano de nueve meses, Albert, para el experimento. Se le examinó para determinar si existía en el un miedo previo a los objetos que se le iban a presentar (animales con pelo), examen que fue negativo. Sí se identificó un miedo a los sonidos fuertes (como golpear una lamina metálica con un martillo fuertemente). El experimento dio comienzo cuando Albert tenía 11 meses y tres días. Consitía en presentar al niño un objeto de color blanco al tiempo que un ruido fuerte (que se lograba golpeando una barra metálica detrás de la cabeza del niño). Después de varios ensayos, el niño sollozó ante la presencia de una rata y posteriormente generalizó su respuesta a otros estímulos: un perro, lana, un abrigo de piel, etc. El experimento no pudo llegar a término, no alcanzándose la fase de descondicionamiento, debido a que Albert fue sacado de la unidad hospitalaria en que se encontraba antes de su conclusión.
(Conductista) Emoción y sentimientos El hombre actúa en base a herencia e influencia. Aspectos tales como los sentimientos, que son fundamentales en nuestra conducta, son productos de la cultura y de la influencia recibida. Al respecto escribe McDougall: “La emoción es una experiencia fugaz; el sentimiento es una disposición adquirida, construida gradualmente a través de muchas experiencias y actividades emocionales”. “La teoría de los sentimientos es la teoría de la organización progresiva de las propensiones en sistemas que se transforman en las principales fuentes de todas nuestras actividades; sistemas que dan consistencia, continuidad y orden a nuestra vida de esfuerzos y emociones; sistemas que a su vez se organizan armónicamente en otros más amplios, y constituyen de tal modo lo que con propiedad llamamos el carácter”.1 Etimológicamente, el término emoción viene del latín emotĭo, -ōnis que significa el impulso que induce la acción. En psicología se define como aquel sentimiento o percepción de los elementos y relaciones de la realidad o la imaginación, que se expresa físicamente mediante alguna función fisiológica como reacciones faciales o pulso cardíaco, e incluye reacciones de conducta como la agresividad, el llanto. Las emociones son materia de estudio de la psicología, las neurociencias, y más recientemente la inteligencia artificial. La teoría de McDougall En cuanto a su teoría, McDougall escribe: “…hace uso de todos los conocimientos obtenidos por la fisiología, especialmente la fisiología del sistema nervioso, y la química del cuerpo. Insiste en que las actividades mentales son funciones fisiológicas del organismo total, funciones de primera importancia para la adaptación al medio”. “La naturaleza, pues, parece presentar a nuestra contemplación acontecimientos de dos clases diferentes: los físicos y los psicofísicos. Los primeros son los del reino de lo inorgánico, que las ciencias físicas explican con éxito siempre creciente en términos de causalidad mecanicista (principio de causalidad que explica los hechos presentes en función de la influencia causal de otros antecedentes, sin referencia de ninguna clase a posibles sucesos futuros). Los acontecimientos psicofísicos, por otra parte, no pueden ser completamente explicados de esta manera; en este caso es necesario tomar en cuenta la previsión del posible curso futuro de los sucesos, y el esfuerzo orientado por tal previsión. Estos sucesos, estos esfuerzos previstos, parecen ser instancias de un segundo tipo fundamental de causalidad, ese tipo que llamamos intencionista o teleológica.”
(Conductista) Estímulo y salivación La magnitud de las respuestas a los diferentes estímulos puede medirse por el volumen total o el número de gotas segregadas en una determinada unidad de tiempo. Desde la habitación contigua, y a través de un cristal, el experimentador puede observar la conducta del perro, aplicando los estímulos y valorando las respuestas. Antes de empezar el experimento, Pávlov midió las reacciones de salivación a la comida en el hocico, que fue considerable, mientras que salivó muy poco sometido al estímulo del sonido. A continuación, inició las pruebas de condicionamiento. Toca la campana (estímulo neutral), e inmediatamente después presentó comida al animal (estímulo incondicionado), con un intervalo muy breve. Repitió este par de estímulos muchas veces durante varias semanas, siempre cuando el perro estaba hambriento. Después, transcurridos varios días, tocó solamente la campana y la respuesta salival apareció al oírse el sonido, a pesar de que no se presentó la comida. La respuesta había quedado condicionada a un estímulo que no había podido producirla previamente. La salivación del perro ante la comida es una respuesta incondicionada; la salivación tras oír la campana es una respuesta condicionada. El estímulo neutro que supone inicialmente la campana se convierte finalmente en un estímulo condicionado. Este estímulo condicionado (sonido), es como una señal que avisa que el estímulo incondicionado (comida), está a punto de aparecer. Finalmente, existe el refuerzo, que es el fortalecimiento de la asociación entre un estímulo incondicionado con el condicionado. El reforzamiento es un acontecimiento que incrementa la probabilidad de que ocurra determinada respuesta. La definición de condicionamiento clásico o respondiente es la formación (o reforzamiento) de una asociación entre un estímulo neutro y un reflejo5 . Los principios del condicionamiento respondiente se utilizan, entre otros, para la adquisición de hábitos como el control de esfínteres. Los estímulos pueden clasificarse en sensoriales, propioceptivos y verbales. Este tipo de condicionamiento depende siempre de la provocación de la respuesta. La comida provoca salivación; una fuerte luz provoca contracción pupilar. Por ello se le da en nombre de condicionamiento respondiente. Cuando se presenta repetidamente un estímulo condicionado pero sin asociarle el estímulo incondicionado, deja de provocar la respuesta. En el caso del perro de Pávlov, dejaría de salivar ante la campana si, repetidamente, no va acompañada de alimento. Cuando el estímulo condicionado ya no provoca la respuesta, se dice que el reflejo condicionado se ha extinguido. La reaparición de una respuesta condicionada extinguida previamente, tras un periodo de descanso, se conoce como recuperación espontánea. Si el perro de Pávlov vuelve a la situación experimental, tras algún tiempo de ausencia, la campana podría provocar nuevamente la respuesta de salivación. La generalización del estímulo supone una tendencia a producir la respuesta condicionada ante estímulos similares al condicionamiento. El perro responderá a sonidos más o menos similares al de la campana.6 Asimismo se aprende a discriminar, esto es, se aprende a responder a un estímulo y a inhibir esa respuesta a un segundo estímulo parecido.
(Funcionalista)
principal teoria: El yo (social, espiritual, conocedor y autoestima)
- Emociones
- libre albedrio
- Pragmatismo
http://serendip.brynmawr.edu/Mind/James.html
(Conductista) Fisiólogo ruso, fue alumno de Hermann Von Helmholtz. Influido por los recién aparecidos laboratorios de psicología como el de Leipzig y por las obras de Darwin inició sus estudios de reflexología intentando basar la psicología en el concepto de reflejo. Experimentó con ranas y midió los tiempos de reacción de sus reflejos. Experimentando con el cerebro de éstas, postuló que toda actividad psíquica es fruto de los movimientos musculares con origen en el cerebro, el que, a su vez, puede actuar como inhibidor de la actividad refleja. De esta manera afirma que toda actividad psíquica puede ser explicada desde los procesos excitatorios e inhibitorios. Contribuyó a dar un punto de vista objetivo y científico-experimental a la psicología.

