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Murió repentinamente de un ataque al corazón, a los 44 años en casa de su amigo Domingo Dominguín, cuando iban a salir al campo a ver una tienta taurina. Eran la una y media de la tarde del 15 de noviembre de 1969.
http://www.islabahia.com/Biografias/Arias/IgnacioAldecoa.asp
"Parte de una historia" es su última novela, por primera vez protagonizada por un personaje de extracción burguesa, alter ego del autor, que pasa un tiempo en una isla y se adapta bien a la convivencia con los pescadores gracias, precisamente, a la parte oculta de la historia, y asiste como testigo a la alteración que provocan en la vida de la isla un grupo de turistas extranjeros, como metáfora de las transformaciones que estaba sufriendo la sociedad española de entonces. "Ayer, a la caída de la tarde, cuando el gran acantilado es de cinabrio, he vuelto a la isla. Las cabezas de los cazones y sus entrañas yacían en las rocas cercanas al muelle, arrojadas al creciente de la marea. Las gaviotas abatían sobre los despojos. Los hijos de Roque y otros muchachos pulpeaban con máscaras de buceo, y en el grao de la caleta se confundían por las sucias haldas del agua, gallinas y pájaros de la mar en sociedad apacible. Una mujer en cuclillas extendía un extático cardumen de pejeverdes en el picón del secadero, y el ala baja y ancha de su sombrerillo de pleita me impidió verle el rostro. El molino de gofio, sin velas, como un gigantesco esqueleto de reloj, alzaba sus engranajes y estructura hexagonal por encima del caserío. El rebaño de camellos se perfilaba en las dunas volviendo de los matos pastizos de la llanta'". (Ignacio Aldecoa "Parte de una historia" 1966) Así, de esta manera realista y fotográfica describe Ignacio Aldecoa su segunda llegada a la isla de La Graciosa en 1967. Aldecoa fue un prolijo y potente escritor que falleció a los 44 años y que necesitaba huir de la opresión que se respiraba en Madrid y trabajar. Encontró la isla y mezcló sensacionalmente la novela realista y sus profundas reflexiones sobre qué le pudo llevar allí. Su esposa, la también escritora Josefina Aldecoa y fundadora del prestigioso colegio madrileño Estilo pronunció hace unos años una conferencia publicada por la Fundación Cesar Manrique "Ignacio Aldecoa en su paraíso". Al final confesó que suele visitar Lanzarote y que se asoma siempre al fantástico balcón natural del Mirador del Río desde donde se divisan La Graciosa y sus volcanes, pero que jamás ha tenido fuerzas para pisar la isla.
El relato fue llevado al cine en el año 1974 por el director Mario Camus. Madrid en verano, desierta. Elisa necesita un fotografo que le venda unos trabajos para un libro que va a editar. En su búsqueda encuentra a Pablo un hombre extraño y solitario que vive con su hijo Andrés. A pesar de que en el momento de conocerse se produce un malentendido entre ellos, ambos se sienten atraídos y comienzan lo que para ella será un romance "de verano" y para él una historia de amor y de salvación.
"Entre los escritores de su tiempo -de la posguerra- Aldecoa ha sido el gran prosista, el que ha instalado la lengua en su ritmo con el menor esfuerzo aparente ... Bastaría uno solo de estos cuentos para que Ignacio Aldecoa tuviera una página con nota de principado en la antología de la prosa española y de la imaginación literaria".
"Sus cuentos se centran en la problemática de la gente humilde y sencilla de la sórdida posguerra española y refleja, con profunda y humana comprensión, los problemas cotidianos en muy distintos ambientes. El lenguaje empleado se distingue por la precisión, el rigor, la belleza y la expresividad y queda, al finalizar sus historias, como un regusto poético, tierno y doloroso a la vez. La obra de este contador de historias -como R. L. Stevenson a quien tanto admiraba- finalizó prematuramente, pero cualquier lector podrá descubrir en las historias que nos ha dejado un mensaje de ternura, de esperanza y solidaridad".
En este enlace podrás leer algunos de sus cuentos.
http://www.llambriafilms.com/docs/aldecoa.doc
En 1958 fueron a Nueva York donde pasaron el invierno. La capital del mundo y el país les atrajeron enormemente.
Aldecoa es, literariamente, discípulo directo de Faulkner y de Truman Capote, a quienes leyó más enteramente en Estados Unidos durante su estancia de 1958-1959, y el rastreo de ese aprendizaje bien se puede entrever en las excelentes páginas dedicadas al mundo del mar en “Gran Sol” (1957) y “Parte de una historia” (1967).
http://www.euskomedia.org/aunamendi/8556/123011
La pasión de Ignacio por el mar se centraba en las islas, el matrimonio pasó largas temporadas en Ibiza y Las Canarias, en concreto en la isla de la Graciosa. Toda aventura marítima le apasionaba, hasta el punto de navegar un mes con pescadores de altura para escribir su novela-reportaje sobre la vida en el mar y dignificar esa existencia llena de miseria y soledad. La novela, Gran Sol, obtuvo el Premio de la Crítica 1958. La novela trata sobre la vida de los pescadores de altura, y está narrada con la técnica del protagonista colectivo y con temporalidad simultánea.
Ignacio Aldecoa quiso escribir una trilogía con el tema del mar. "El gran sol" sería la primera de las tres novelas , diez años más tarde vio la luz "Parte de una historia", ambientada en la pesca de bajura de las costas españolas. “Viejas anclas” era el título que esperaba a la tercera obra y que cerraría la trilogía del mar, pero un repentino ataque cardíaco acabó con la vida de una de las mejores voces narrativas.
http://www.literaturas.com/v010/sec0409/suplemento/Articulo10agosto.htm
En el cuento "Young Sánchez" se encuentran casi todos los elementos humanos y ambientales de la narrativa de Aldecoa. Fue publicado por primera vez en el año 1957. El protagonista es un joven mecánico madrileño que va a viajar a Valencia para pelear en un combate de boxeo decisivo para su futuro. Vamos conociendo su mundo, los compañeros en el gimnasio y en el trabajo, los familiares cercanos, los amigos de la calle y de las tabernas, mientras nos aproximamos al momento del combate. Aunque la historia que se nos cuenta está centrada en el joven obrero boxeador, las gentes de su cercanía alcanzan también protagonismo. El movimiento narrativo que todo cuento requiere para cumplirse no está en una sorpresa final, sino en ese deambular del personaje a través de los diversos lugares de su hábito, entre sus gentes, y en la expectativa que la pelea va despertando en todas ellas, que se tensa también en el lector hasta alcanzar su grado máximo en el momento anterior al combate: en esa tensión somos conscientes de la situación del personaje, que intenta salir de una medianía sin horizontes y sacar a la familia de su necesidad. El realismo no oculta una parábola sobre la lucha contra el destino y bajo la figura de Paco Young Sánchez permanece el arquetipo de los clásicos héroes solitarios.
Los personajes de Ignacio Aldecoa son gentes modestas, trabajadores que ejercen sus oficios o buscan el ascenso social por vías atípicas, como los toros o el boxeo, otras contempladas en circunstancias de especial vulnerabilidad -soldados, mujeres, niños, viejos- y también ciertos miembros de la pequeña burguesía. Sus peripecias son usuales, propias de la vida de cada día, en los lugares domésticos o laborales de costumbre. Sin embargo, el realismo de los cuentos de Aldecoa no se corresponde con un lenguaje pobre ni vulgar, sino con la búsqueda de imágenes verbales vigorosas, diálogos bien medidos para perfilar las situaciones y las conductas, descripciones precisas, que dan relieve y certeza a los personajes. Su técnica se basa en eliminar lo accesorio para dar a lo cotidiano relieve dramático y hasta épico, y suscitar una emoción sin retóricas. Los arranques de sus cuentos son austeros, enigmáticos, y el cuento se va desplegando mediante un lenguaje conciso, barnizado en ocasiones de ironía, que no sólo está atento a mostrar actitudes y comportamientos, sino también a reproducir los datos físicos -olores, luces y sombras, sonidos- que los rodean. Aldecoa establece el escenario como un personaje más, procurando que la atmósfera sea un aspecto sustantivo en la expresividad del relato.
El relato fue llevado al cine en el año 1963 por el director y amigo Mario Camus.
Puedes ver el cartel de la película en el siguiente enlace:
http://www.divxclasico.com/foro/viewtopic.php?f=1002&t=66550
Un hombre que huye, que busca una redención, un cobijo.
Con el viento solano es la novela de una huida. El vía crucis de un hombre gitano que ha cometido un delito y cuyas consecuencias, mezcladas ahora en su conciencia y en su sangre, quedarán marcadas en el camino que recorre y en el centro mismo del miedo y la soledad.
Con una prosa exacta y a la vez lírica, con la certeza de las palabras de otro tiempo, la fuerza del ritmo y la profundidad de los ambientes, Ignacio Aldecoa nos lleva al interior de una obsesión, de una escapada, en una novela que se ha convertido en un clásico de la literatura española.
Un libro, galardonado con el Premio Nacional de la Crítica, de uno de los escritores españoles fundamentales del siglo XX.
En el año 1967 Mario Camus llevó la novela al cine.
http://www.youtube.com/watch?v=8gVqefV_b8Q
Su primera novela, titulada "El fulgor y la sangre", se publicó en 1954 y fue finalista del Premio Planeta.
Novela montada sobre una elipsis que funda y se adscribe al género literario conocido como novela social y que describe cómo las mujeres de unos guardias civiles esperan enclaustradas en la casa cuartel a sus maridos, sabedoras de que uno de ellos ha caído muerto y sin saber quién
http://erudicion.blogspot.com/2009/12/estudio-descriptivo-de-el-fulgor-y-la.html
Hacia 1955 frecuentaba las tertulias de estudiantes rebeldes al régimen franquista y se implicó en la creación de la Revista Española, impulsada por Antonio Rodríguez Moñino, quien había sido expulsado de su cátedra por sus simpatías republicanas y había hallado refugio en la Editorial Castalia, que editaba la revista. En su consejo de redacción estaban con él casi todos los escritores importantes de la Generación del medio siglo, habituales de la tertulia del Café Lyon que organizaban allí Rodríguez Moñino, Sastre y Ferlosio, entre otros. Accedieron allí a la estética literaria del neorrealismo de Zavattini y al nuevo periodismo de Truman Capote, así como a la narrativa de Hemingway, John Dos Passos y Baroja, fuera del nouveau roman, y cauce apropiado para la expresión de sus rebeldías existenciales y sociales. Durante los años cincuenta se inició una limitada liberalización de la dictadura iniciándose las relaciones con el extranjero. Se dió también una flexibilización de la censura lo que permitió un conocimiento mayor de las nuevas literaturas occidentales contemporáneas y se empezó a crear tanto la nueva industria editorial española (de las tres más grandes del mundo), los premios literarios y un crítica más científica. Los escritores de los años 50 cultivaron la novela conocida como neorrealista o social realista. Los autores de ambas corrientes eran amigos y utilizaban las mismas fuentes literarias: La Generación perdida estadounidense, la noveau roman francesa y los neorrealismos cinematográfico y literario italianos. ◦Practicaron el objetivismo literario. ◦La diferencia entre ambas corrientes se centran en que el neorrealismo da mayor importancia al aspecto formal, se preocupan más por el aspecto lingüístico y técnico de sus novelas; mientras que los realistas sociales estaban más preocupados por el contenido de sus libros. ◦Ambas corrientes fueron muy críticas contra la dictadura, los realistas sociales consideraban al arte y la literatura como armas políticas. ◦Ambas corrientes se caracterizaron por el compromiso ético del escritor.
En 1952 se casa con Josefina Rodríguez y en 1954 nace su única hija, Susana.
http://www.youtube.com/watch?v=i32cQ4jJgqc
Sus contemporáneos han destacado la vitalidad como el rasgo más sobresaliente de su carácter, una vitalidad que escondía algunas tendencias autodestructivas. Sus primeros libros fueron de poesía: "Todavía la vida", en 1947, y "Libro de las algas", en 1949.
En el año 45 Ignacio Aldecoa se traslada a Madrid. Se instaló en una pensión barata cerca del Café Gijón. Lo mismo que en Salamanca, se matricula en la Universidad, pero va poco por allí. Contactó con un grupo de jóvenes que como él empezaban a escribir en las revistas universitarias "La Hora" y "Alcala·, la generación de los años 50 o generación intermedia que habían vivido la Guerra Civil con ocho, nueve o diez años y la adolescencia bajo el signo de la guerra (en este caso mundial), por lo que también se les ha llamado "niños de la guerra". Entre ellos estaban Carmen Martín Gaite, Rafael Sánchez-Ferlosio, Josefina Rodriguez y Ana Mª Matute (que por aquellos años no vivía en Madrid) o José Manuel Caballero Bonald y se hicieron todos amigos. Se reunían en el Café Gijón con Juan Benet y Luis Martín Santos. Julio de la Rosa escribe: "Los hombres de esta generación del medio siglo llegan con una clara voluntad de apertura, con una inmensa libertad interior que señala hacia la exploración de nuevos caminos."
http://www.desocupadolector.net/apuntes/nov50.htm
A los 17 años, con el bachillerato terminado, se traslada a Salamanca para iniciar sus estudios en la Universidad. Se matricula en Filosofía y Letras, facultad por la que aparecía poco. Tenía amigos no universitarios entre gente ajena al mundo académico y marginal que inspirarían después muchos de sus relatos. Antonio Tovar, su profesor entonces, recuerda: "el señor Aldecoa era, no el jovencito espigado con el rebelde pelo algo claro de niñez y los negros ojos penetrantes, sino una "f" de falta que yo añadía a su nombre cada día en la lista. En la ciudad pequeña sabíamos que Aldecoa no tomaba el camino de enriquecerse con la sabiduría de los antiguos. Tal vez iniciaba esa bohemia estudiantil que él ha contado tan maravillosamente en Maese Zaragosi y Aldecoa su huésped; se sumía, me imagino, en la pobre, a menudo miserable vida de entonces, y aprendía, no en los libros, lo que era de verdad la humanidad que nos rodeaba, la epopeya de la gente pobre". A pesar de su falta de aplicación en sus estudios, sus frecuentes ausencias y su vida de tuno; aprobó sin embargo las comunes y siguió sus estudios en Madrid.
Estudió en el colegio de los marianistas. Fue rebelde desde su infancia hasta el punto de dejar de asistir a misa y declararse agnóstico a los 12 años. En el cuento "Aldecoa se burla" describe parte de esa rebeldía. Sus relaciones familiares oscilaban entre el gran afecto y las reprimendas por sus frecuentes tropiezos escolares. Era gran lector y deportista, aficionado a experimentos de taxidermia y a la caza. En esta época contactó con un grupo de pintores vascos que se reunían en la tertulia de su padre y su tío Adrián: Gustavo de Maeztu, Díaz Olano, Echevarría,..., ya que en la familia tanto el padre como el abuelo de Aldecoa habían estudiado pintura en París y Bruselas y tenían en la capital alavesa un negocio de pintura y restauración. Sin embargo, Ignacio pronto se decantó por la literatura.
Ignacio Aldecoa nació en Vitoria-Gasteiz (Álava) el 24 de julio de 1925, en una familia vasca originaria de la llanada alavesa. Sus padres pertenecían a la burguesía. Cuando estalló la Guerra Civil aún no había cumplido los 11 años.

